El blog del jardín japonés

Plantas del jardín japonés

Como ya habíamos adelantado anteriormente uno de los elementos destacados del jardín japonés son las plantas, aunque, de acuerdo con la forma de pensar de los japoneses no es el principal componente del jardín, como veremos más adelante. La composición botánica del jardín japonés es diversa y en la que participan desde árboles a arbustos pasando por helechos o musgos.

Como ya habíamos mencionado el jardín refleja con intensidad la idea del hombre de reproducir la belleza escénica de la naturaleza, por lo que la composición vegetal de este espacio emplea plantas cuya disposición sigue un patrón que pretende crear tranquilidad en el espectador. Este concepto se relaciona también con el término japonés ikedori (生け捕り), que significa literalmente “capturar lo vivo”, de manera que el espectador sea capaz de captar la esencia de los elementos vivos de la composición de una manera armónica.

 

Templo de Tenryu-Ji en Sagano, Kyoto

Tenryu-Ji Temple in Sagano, Kyoto

 

De este modo, al intentar recrear la naturaleza, el jardín mantiene una constante relación con el paisaje exterior, intentando que el espacio diseñado sea un continuo espacial con el paisaje circundante. Esto es lo que los japoneses denominan Shakkei (借景) o “escena prestada”. Así en el diseño del jardín también forman parte elementos del paisaje exterior para incluirlos en la percepción de este (por ejemplo, las copas de los árboles que sobresalen tras la valla del jardín). La composición del interior del jardín puede organizarse en función de estos elementos, a través de relaciones visuales directas con los elementos vegetales exteriores, obteniendo “no sólo una bonita vista”. Este esquema de diseño es fundamental en el Tsukiyama o jardín panorámico del periodo Asuka, (552-645 d.C.).

La disposición de los elementos vegetales del jardín es, por tanto, fruto de un profundo estudio previo, con la intención de obtener una disposición que emana armonía o chōwa (調和). Las plantas con flores o las especies que muestran cambios de coloración anual se usan en el jardín japonés, a diferencia del concepto occidental, para marcar el paso de las estaciones. Sus cambios de coloración a lo largo del año aportan al observador ese concepto de lo efímero y del transcurso del tiempo.